Debido a la recomendación de una compañera de trabajo fue que me empeciné en adquirir libros de la autora británica Ágatha
Christie. Compré entonces, en uno de los stands de la Feria de Libros de Amazonas, exactamente en una de esas precarias mesitas que están al margen derecho de la feria, un muy bien cuidado volumen donde se hallaban tres obras de la maestra del crimen y misterio. Fue que al leer Matrimonio de sabuesos conocí a Tuppence y Tommy, los Brillantes detectives de Blunt, personajes entrañables de los inicios del siglo XX. Fueron los cuentos La hija del clérigo y El misterio
de la casa roja (este segundo es la continuación del anterior mencionado), los que captaron en gran medida mi atención. Los detectives debían resolver un extraño caso en el cual la hija de un clérigo, Mónica Dean, observaba sucesos extraños en su mansión. Al conocer de ello, Tuppence acusó que podría tratarse de un fenómeno llamado poltergeist. Fue entonces que, impetuosamente, detuve mi lectura, ya que, este vocablo, el cual hasta entonces desconocía, provocó en mí un sentimiento inquisitivo.
El poltergeist, que proviene del alemán poltern (hacer ruido) y geist (espíritu), está inmiscuido en el ámbito de la parapsicología, y es, aparentemente, un fenómeno que consiste en ruidos o movimientos de todo tipo de cosas, generalmente asignados a espíritus, seres malignos u otras causas sobrenaturales. Algunos científicos mencionan que este poltergeist es un simple fraude, ya que, es la declaración sobrenatural de anomalías que se pueden explicar por medio de principios físicos como son los campos electromagnéticos, el ultra e infrasonido, la electricidad estática y el aire ionizado.
Los estudiosos de esta actividad afirman que el poltergeist estila darse alrededor de una persona designada como "agente" o "foco", usualmente adolescentes. Diversos estudios hicieron que los parapsicólogos formularan la hipótesis que menciona que el efecto poltergeist es la manifestación exterior de un trauma psicológico. Asimismo, se ocasiona por medio de otras personas, para demostrar así un sentimiento generalmente siniestro.
Una postura, que seguramente dilucidará fenómenos que tal vez ustedes hayan presenciado u oído, esboza que los poltergeists se producen cuando una persona fallece bajo un sentimiento de furia. Basado en esto, nace la suposición que los poltergeists y los espectros son netas impresiones o rastros del alma. Cuando se genera una emoción o sentimiento intenso, se conjetura que una impresión de esta conmoción queda grabada en el lugar, lo que generalmente se conoce como impregnación.
Al saber un poco más acerca de los conocimientos que Tuppence poseía sobre este fenómeno (no obstante, como manifiesta una aclaración en el cuento, la detective “tampoco entendía gran cosa acerca de esa clase de cuestiones”), decidí continuar con el texto hasta llegar al desenlace. Muy
aparte de la lectura y de lo que ocurrió al final, el cual no revelaré para dejar en ustedes la intriga bienaventurada que generará, espero, la indagación acerca del relato, me quedo con la satisfacción de haber descubierto a Ágatha Christie quien en su tiempo fue muy apreciada por la genialidad de sus obras y que ahora se ha convertido en una de mis preferidas de la literatura policíaca y de misterio. Aparte, también debo agradecer a mi compañera de trabajo quien con su aporte cultural provocó que siguiera profundizando en el amplio mundo de la literatura para conocer así a otros autores universales. Y agradezco, finalmente, a ese neurotransmisor que sentenció la sinapsis al indagar acerca del fenómeno comentado, por el cual lanzo la pregunta: ¿tendrá mucha o poca cabida dentro del cuento? Tal vez, si desean, puedan encontrar la respuesta en alguna página de internet de las miles que existen o quizá en una precaria mesita de aquel lugar inmortal como lo es la Feria de libros de Amazonas.
Christie. Compré entonces, en uno de los stands de la Feria de Libros de Amazonas, exactamente en una de esas precarias mesitas que están al margen derecho de la feria, un muy bien cuidado volumen donde se hallaban tres obras de la maestra del crimen y misterio. Fue que al leer Matrimonio de sabuesos conocí a Tuppence y Tommy, los Brillantes detectives de Blunt, personajes entrañables de los inicios del siglo XX. Fueron los cuentos La hija del clérigo y El misterio
de la casa roja (este segundo es la continuación del anterior mencionado), los que captaron en gran medida mi atención. Los detectives debían resolver un extraño caso en el cual la hija de un clérigo, Mónica Dean, observaba sucesos extraños en su mansión. Al conocer de ello, Tuppence acusó que podría tratarse de un fenómeno llamado poltergeist. Fue entonces que, impetuosamente, detuve mi lectura, ya que, este vocablo, el cual hasta entonces desconocía, provocó en mí un sentimiento inquisitivo.
El poltergeist, que proviene del alemán poltern (hacer ruido) y geist (espíritu), está inmiscuido en el ámbito de la parapsicología, y es, aparentemente, un fenómeno que consiste en ruidos o movimientos de todo tipo de cosas, generalmente asignados a espíritus, seres malignos u otras causas sobrenaturales. Algunos científicos mencionan que este poltergeist es un simple fraude, ya que, es la declaración sobrenatural de anomalías que se pueden explicar por medio de principios físicos como son los campos electromagnéticos, el ultra e infrasonido, la electricidad estática y el aire ionizado.
Los estudiosos de esta actividad afirman que el poltergeist estila darse alrededor de una persona designada como "agente" o "foco", usualmente adolescentes. Diversos estudios hicieron que los parapsicólogos formularan la hipótesis que menciona que el efecto poltergeist es la manifestación exterior de un trauma psicológico. Asimismo, se ocasiona por medio de otras personas, para demostrar así un sentimiento generalmente siniestro.
Una postura, que seguramente dilucidará fenómenos que tal vez ustedes hayan presenciado u oído, esboza que los poltergeists se producen cuando una persona fallece bajo un sentimiento de furia. Basado en esto, nace la suposición que los poltergeists y los espectros son netas impresiones o rastros del alma. Cuando se genera una emoción o sentimiento intenso, se conjetura que una impresión de esta conmoción queda grabada en el lugar, lo que generalmente se conoce como impregnación.
Al saber un poco más acerca de los conocimientos que Tuppence poseía sobre este fenómeno (no obstante, como manifiesta una aclaración en el cuento, la detective “tampoco entendía gran cosa acerca de esa clase de cuestiones”), decidí continuar con el texto hasta llegar al desenlace. Muy
aparte de la lectura y de lo que ocurrió al final, el cual no revelaré para dejar en ustedes la intriga bienaventurada que generará, espero, la indagación acerca del relato, me quedo con la satisfacción de haber descubierto a Ágatha Christie quien en su tiempo fue muy apreciada por la genialidad de sus obras y que ahora se ha convertido en una de mis preferidas de la literatura policíaca y de misterio. Aparte, también debo agradecer a mi compañera de trabajo quien con su aporte cultural provocó que siguiera profundizando en el amplio mundo de la literatura para conocer así a otros autores universales. Y agradezco, finalmente, a ese neurotransmisor que sentenció la sinapsis al indagar acerca del fenómeno comentado, por el cual lanzo la pregunta: ¿tendrá mucha o poca cabida dentro del cuento? Tal vez, si desean, puedan encontrar la respuesta en alguna página de internet de las miles que existen o quizá en una precaria mesita de aquel lugar inmortal como lo es la Feria de libros de Amazonas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario